Desde ayer, el Málaga tiene en sus filas a un delantero enorme, Ruud Van Nistelrooy, que acumula 337 goles a lo largo de 546 partidos que suma en sus 18 años como jugador profesional. Ahora, con casi 35 años, firma un contrato por un año con opción a otro más. No hay duda de que ha sido uno de los mejores. Ha triunfado en grandes equipos como el United o el Real Madrid. Van Nistelrooy es uno de los delanteros más efectivos y elegantes que ha parido el fútbol europeo. Es rápido, tiene desmarque, remata con lo que sea, es oportunista, letal.
Recae ahora en el Málaga. Creo que se le queda pequeño a un delantero como él. Pero el holandés ya empieza a vislumbrar la recta final de una carrera llena de títulos, tanto de equipo como individuales. Al mismo tiempo el Málaga busca nombres a base de dinero y esta temporada ya se ha hecho con los servicios de Demichelis (Bayern Münich) o Julio Baptista (AS Roma).
Poco a poco, el equipo que ahora pertenece a un jeque de Qatar, que creo que no anda del todo mal de dinero, va adquiriendo nueva forma a base de experiencia, talento y juventud. Insisto en que se me hace raro ver a un jugador de esa talla mundial (aún estando en el declive de su carrera) en un equipo pequeño (el Málaga lo es, deportivamente, históricamente y, aunque ahora menos, económicamente) como es el equipo andaluz.
Tiene de bueno, como me decía un amigo hace bien poco que, quizá, este Málaga crezca como lo hizo en su día el Chelsea del multimillonario ruso Roman Abramovich, o recientemente el Manchester City, cuando un grupo inversor de los Emiratos se hizo con el club y el Málaga se convierta en aspirante a pelear, sino por el primer puesto en nuestra liga, sí en próximos años por competiciones europeas. Pero si de verdad desean llegar tan lejos, es necesario que el equipo plante cara a los grandes de España (Barcelona, Real Madrid, Valencia y Villareal), convirtiéndose así en una opción atractiva de destino para jóvenes estrellas con hambre de títulos. Manuel Pellegrini tiene mucho trabajo por delante, pero, por lo menos, del aspecto económico (factor casi siempre fundamental aunque no determinante) puede dejar de preocuparse.
Una cosa sorprende del holandés. De allí dónde se marcha, sólo recibe cariño y agradecimiento; y allí a dónde llega, aplausos ilusionados. Eres un gran tipo, Ruud.
Jorge Sánchez de León

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