Se empieza a poner de moda que los millonarios se compren, como si fuera un abrigo caro, un equipo de fútbol. Primero fue el Chelsea, luego el Manchester City y ahora el Málaga. El equipo andaluz se está construyendo rápido a base de pasta gansa: Van Nistelrooy, Toulalan, Joaquín, Mathijsen, Buonanotte... Habrá que ver si funciona, pero parece que quieren hacerse algo más que un hueco en nuestra liga.
Existen algunos precedentes en Inglaterra. El Chelsea no era nadie en 2003, hasta que Roman Abramovic se hizo con el club londinense pagando nada menos que 140 millones de libras.
El último ha sido Fernando Torres, pero antes fueron los Drogba, Shevchenko, Makelelé, Crespo... De la misma forma, en Manchester sólo había un equipo y ahora la rivalidad es máxima entre United y City. Un grupo inversor de los Emiratos Árabes, con el jeque Sulaiman Al-Fahim de cabeza visible, compra el otro Manchester por 250 millones de libras. Y empiezan a llegar grandes nombres: Robinho, Tévez, Vieira, Bellamy, Touré, Santa Cruz, Boateng o Mario Balotelli.Como resultado, el City jugará la temporada que viene la Copa de Europa después de 43 años.
Luego todos estos equipos tendrán que demostrar lo que valen en Europa, compararse, en una pelea a muerte, con todos los grandes del fútbol. Mi duda real es si sólo comprando estrellas se puede aspirar a ganar la máxima competición. El Chelsea, año tras año, se queda a las puertas. En 2008 estuvo a punto, pero aquél resbalón inoportuno de Terry hizo añicos el sueño más grande del multimillonario ruso Roman Abramovic. Sea como fuere, no han ganado el mejor torneo de clubes del mundo. Por eso decía en otra entrada que quizá al ruso multimillonario propietario del Chelsea se le pueda estar acabando la paciencia. A ver qué son capaces de conseguir el Málaga y el City la próxima temporada. Pero sigo pensando que será siempre más fructífero el tiempo y la dedicación que el talonario como método para ganar títulos. El Barcelona lo ha demostrado estos últimos años. Pocos fichajes estrella y mucha cantera para llegar a lo más alto. Antes el Barcelona se fijaba en el Madrid porque estaba plagado de jugadores que habían crecido en el club blanco. La quinta del Buitre, sin ir más lejos. O la dúpla Rául -Morientes que goleó al Valencia en Barcelona. Tres ligas consecutivas, tres Champions League y un sinfín de títulos entre Copas del Rey, Supercopas e Intercontinentales. Todo el mundo sabe ahora quién es el modelo a seguir en el fútbol.
Requiere paciencia, pero el método culé ha demostrado ser más efectivo. Parece mejor fórmula que la chapuza millonaria.
Existen algunos precedentes en Inglaterra. El Chelsea no era nadie en 2003, hasta que Roman Abramovic se hizo con el club londinense pagando nada menos que 140 millones de libras.
El último ha sido Fernando Torres, pero antes fueron los Drogba, Shevchenko, Makelelé, Crespo... De la misma forma, en Manchester sólo había un equipo y ahora la rivalidad es máxima entre United y City. Un grupo inversor de los Emiratos Árabes, con el jeque Sulaiman Al-Fahim de cabeza visible, compra el otro Manchester por 250 millones de libras. Y empiezan a llegar grandes nombres: Robinho, Tévez, Vieira, Bellamy, Touré, Santa Cruz, Boateng o Mario Balotelli.Como resultado, el City jugará la temporada que viene la Copa de Europa después de 43 años.
Luego todos estos equipos tendrán que demostrar lo que valen en Europa, compararse, en una pelea a muerte, con todos los grandes del fútbol. Mi duda real es si sólo comprando estrellas se puede aspirar a ganar la máxima competición. El Chelsea, año tras año, se queda a las puertas. En 2008 estuvo a punto, pero aquél resbalón inoportuno de Terry hizo añicos el sueño más grande del multimillonario ruso Roman Abramovic. Sea como fuere, no han ganado el mejor torneo de clubes del mundo. Por eso decía en otra entrada que quizá al ruso multimillonario propietario del Chelsea se le pueda estar acabando la paciencia. A ver qué son capaces de conseguir el Málaga y el City la próxima temporada. Pero sigo pensando que será siempre más fructífero el tiempo y la dedicación que el talonario como método para ganar títulos. El Barcelona lo ha demostrado estos últimos años. Pocos fichajes estrella y mucha cantera para llegar a lo más alto. Antes el Barcelona se fijaba en el Madrid porque estaba plagado de jugadores que habían crecido en el club blanco. La quinta del Buitre, sin ir más lejos. O la dúpla Rául -Morientes que goleó al Valencia en Barcelona. Tres ligas consecutivas, tres Champions League y un sinfín de títulos entre Copas del Rey, Supercopas e Intercontinentales. Todo el mundo sabe ahora quién es el modelo a seguir en el fútbol.
Requiere paciencia, pero el método culé ha demostrado ser más efectivo. Parece mejor fórmula que la chapuza millonaria.
Jorge Sánchez de León
